Las preguntas positivas, sinceras, alejadas de las ironías van a destrabar y generar un canal, un puente que construímos en el díalogo. Desde lo físico, las preguntas negativas, angustian comprimen y limitan la conversación a algunas emociones básicas: miedo, bronca, enojo. En cambio, la pregunta abierta y curiosa tiene el poder de liberar la energía que busca soluciones y oportunidades.