El Caltzontzin Tangoaxán segundo, rey de los purépechas andaba muy altanero porque venció en la guerra al Tlatoani de Tenochtitlán, ni mas ni menos que al famoso Axayácatl el padre de Moctezuma segundo. El Caltzontzin no dejó que el Tlatoani azteca se apoderara de su territorio tan feroz y largamente defendido. A lo mejor por eso Tangoaxán envalentonado atacó a los señoríos asentados en Colima, Sayula, Zapotlán, Tuxpan y Tapalpa. El detalle es que se topó con Copatzin, el señor de Autlán. Este sñor ya lo estaba esperando con sus guerreros y muchos más aliados. Vergonzosamente Caltzontzin y sus purépechas salieron expulsados de Colima y Jalisco y encima de todo eso les quitaron la cuarta parte de sus tierras que pasaron a formar parte de los señoríos del Occidente.
Dicen las leyendas que en la batalla la capa y la túnica roja de Copatzin parecía una llamarada al en medio de fulgores rojos de sus guerreros que consumían como si fueran brazas, irremediablemente al ejército purépecha, teñidos todo el cuerpo con grana, ese color rojo intenso que se saca de la hembra de la cochinilla seca.