Ya se estaba haciendo tarde de aquel verano húmedo y caliente en el barrio del cerro en Puerto Vallarta y doña Luz seguía enseñándonos el catecismo con sus cuentos de terror en el corredor de su casa que miraba al mar, nos estaba contando la historia del burro endiablado que se llevó a veinte niños malcriados que en vez de ir al catecismo se fueron a la plaza a jugar con un burro que de repente salió ahí junto al malecón, se le comenzaron a trepar al lomo uno por uno mientras el burro se alargaba hasta que al final se subieron todos, entonces partió carrera rumbo al cerro y se perdió de vista entre la selva y jamás se volvió a saber de él ni de los niños malcriados que faltaron al catecismo.