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Description

Cuando las primeras tribus arribaron a lo que hoy es el valle de Atemajac hace cuatro mil años lo que vieron ha de haber sido deslumbrante: un inmenso valle de pinos, encinos y robles casi hasta donde te alcanza la vista, custodiado por la sierra de la primavera, el cerro del cuatro el cerro del tesoro y la imponente barranca de oblatos que desde ésos tiempos ha sido una frontera que ha defendido al valle de enemigos voluntarios e involuntarios. El valle era pródigo en plantas y animales, las orquídeas y los hongos silvestres abundaban por los senderos que trazaban los venados cola blanca perseguidos por el puma y el lince cuando bajaban a beber agua a la gran laguna del agua azul.