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A diario debemos evitar volver a los yugos de esclavitud de los cuales el Señor nos liberó, por ejemplo: trabajos que son un yugo, noviazgos que son un yugo, matrimonios disfuncionales que son un yugo muy pesado, parientes, iglesias (mal llamadas iglesias), ideologías, vicios, malos hábitos, etc para que la bendición que hemos recibido permanezca en nuestras vidas.

Hemos aprendido que los yugos atan, asfixian, quitan libertad y espacio, impiden crecer y no permiten que nos desarrollemos en plenitud como Dios lo desea.

Un yugo de esclavitud es verdaderamente malo y destructivo, porque es un proceso lento, va deteriorando tu autoestima y anulando tu vida de a poco.

Hay yugos de esclavitud y hay yugos agradables. Todos debemos aprender a liberarnos de los yugos de esclavitud para superarnos y abrazar los yugos que sí nos convienen.

Sin embargo, hay personas que dejan un yugo de esclavitud por una temporada y luego vuelven atrás y retoman yugos de esclavitud de los que se habían liberado.

¡¡Te Invitamos a escuchar el mensaje completo, Dios te Bendiga!!

Pastores Juan Manuel y Nerina Curbelo.