En este episodio exploramos una de las prácticas más simples… y más desafiantes: quedarnos.
Quedarnos con lo que está pasando adentro, sin escapar, sin acelerar, sin exigirnos resolver.
Hablamos de cómo la presencia no es una postura perfecta ni un estado iluminado, sino un gesto cotidiano: volver al cuerpo, escuchar la respiración, reconocer lo que sentimos y permitir que la vida nos encuentre donde estamos. Te acompaño a mirar las micro-fugas que usamos para evitar la incomodidad, y también el poder que aparece cuando elegimos sostenernos ahí, justo en la experiencia. Porque cuando nos quedamos, algo se ordena, algo se afloja, algo se revela.
Si estás en un momento de duda, de cansancio o de mucha mente, este episodio es una invitación a aterrizar, a hacer espacio y a recordar que no tienes que correr detrás de tu vida: puedes habitarla.
Agenda de procesos individuales abierta: mira la información aquí
Nos encontramos en el próximo episodio,
Lourdes.