El pueblo de Pacarán se alza en un pequeño ensanche del valle, con una plaza de armas presidida por la iglesia de San Francisco de Asís, joya colonial y centro de sus principales celebraciones. En octubre, la Fiesta Patronal del santo patrón reúne a los vecinos con música, danzas y procesiones, mientras que en marzo la vendimia convierte al distrito en escenario de fiesta: se pisa la uva, se presentan los nuevos vinos y los viñedos abren sus puertas al visitante. Pacarán vive de su agricultura y de su identidad vitivinícola, tradición que se remonta a tiempos coloniales y que aún hoy da vida a bodegas locales que mantienen el sabor artesanal en cada botella.