Tributen al Señor, seres celestiales, tributen al Señor la gloria y el poder. Tributen al Señor la gloria que merece su nombre; póstrense ante el Señor en su santuario majestuoso. Salmos 29:1-2
Cuando pensamos en adoración, ¿Qué se nos viene a la mente? ¿Cuáles son las imágenes mentales que se proyectan en el imaginario de la iglesia en general?. ¿Son canciones motivacionales? ¿Oraciones dramáticas gritadas vehementemente? ¿Sermones irrelevantes pero cargados de emoción? ¿Qué es la adoración?
La esencia de la adoración es muy simple: dar a Dios la honra que se merece; ¡reconocer la grandeza de Dios!
Pablo nos transmite en Colosenses 3:17: “Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.”.
La adoración, es un estilo de vida, es acción, es actitud. ¡Es la vida misma!