El doble ánimo debilita la fe, llevándonos a creer en Dios un día, y a dudar de Él al otro, sin tener una decisión constante en el alma. Por esta causa es que muchas veces caemos en desánimo y confusión de pensamientos que luchan entre el creer con fe o con la razón humana.
Más en Dios siempre habrá una salida si en esta situación nos encontramos, siempre habrá un nuevo comienzo si volvemos a Él con corazón arrepentido buscando creer nuevamente de todo corazón, porque de otra manera el doble ánimo nos hará perecer en confusión, retardando la obra de Dios en nuestras vidas