La carencia de principios en las personas hace que crean todo y nada, pero no debería ser así. Una persona sin principios es como un edificio sin cimientos (fundamentos) siendo una construcción muy peligrosa, que no sólo si se derrumba desaparecerá, sino que también terminará con las personas que en ella viven.
Maravilloso e incomparable regalo de Dios es su bendita palabra, porque ella nos enseña los principios de Dios, las cosas que para Él tienen valor. Jesús dijo a los judíos que habían creído en él y ahora te dice a ti: “si permaneces en mi palabra, serás verdaderamente mi discípulo y conocerás la verdad y la verdad te hará libre.” Juan 8:31-32