Cuando sentimos que las angustias del corazón se multiplican al no poder entender las circunstancias del dolor que muchas veces atravesamos por encontrarnos en alguna seria dificultad, hasta el extremo de sentirnos destruidos, pensando que todo se acabó y contemplando tan solo el daño, aquel daño que tal vez nosotros mismos produjimos, ahí está Dios con su inmensa misericordia que hasta los cielos llega, para ayudarnos y socorrernos una y otra vez.