Cada vez que estoy mal. Me voy al Pilar. Ayer fue una noche de dejarme invadir por su inmensidad, contemplar su grandeza y sentirme tan tan tan pequeñita que mis problemas se quedaron en una triste baldosita…
Hablar, hablar y hablar sin poder parar. Me di cuenta que en realidad tampoco eras para tanto. Yo era para más. Así que decidí dejar tu recuerdo allí y yo seguir con mi vida a pesar de ti. De tu presencia, de tu sencillez de esa forma de sentirme tan guay si te tengo cerca…
A través de sus palabras, lo vi claro. Quizás fueron demasiado duras. Quizás me pase. Quizás se paso. Quizás eran las palabras crueles y necesarias para que espabilara…