En este capítulo Ana e Irma tocan el segundo punto en las necesidades emocionales de la mujer, la conversación. Es verdad que cuando la mujer habla descansa y cuando el hombre habla se cansa. Varones, la mujer pierde el sentimiento de valía cuando le pedimos el resumen de su día. En cambio, la comunicación profunda verbaliza sentimientos y emociones, un sinfín de beneficios para el matrimonio.