La Historia de un Desplante al que no Podemos Hacerle el Quite
Todos hemos sufrido una decepción, todos nos han quedado mal en algún momento y los que es peor en ocasiones somos nosotros lo que hemos brillado por nuestra ausencia, este tipo de acción tiene consecuencias, si le quedo mal a un amigo en una invitación a almorzar, seguramente no me volverán a invitar a comer, si le quedo mal a un Banco en pagar los acuerdos, seguramente no me volverán a prestar dinero y eso afectara mi economía, pero si le quedo mal a Nuestro buen Dios y le hago el Desplante a todo lo que él está preparando para mí, pues no me queda mas que la ira y el enojo de parte de quien nos brinda la más grande de las invitaciones.
Mateo 22 (Parábola de los invitados a la Boda)