Es fácil enfocarse en lo que va mal en tu vida, en lo que no tienes, en lo grandes que son tus obstáculos; pero si no tienes cuidado, perderás de vista todas las cosas buenas que Dios ha hecho por ti. No des por hecho la familia, los amigos y las oportunidades con las que Él te ha bendecido. Si estás tan acelerado y tan estresado que no aprecias el regalo del presente, perderás tu gozo y tu capacidad de ser feliz cada día de la semana.