Después de ver Babylon y saber que se ha estrellado en la taquilla mundial, no hemos podido evitar pensar en que un tipo de cine está cerca de desaparecer. A lo mejor peco de catastrofista, pero parece que actualmente las únicas superproducciones que triunfan son las películas de Disney, con pequeñas excepciones como la Top Gun Maverick de Tom Cruise. Esto mismo es lo que cuenta la propia Babylon, la caída de un tipo de cine, el mudo, y el auge del sonoro. Y hay belleza en esa decadencia. Porque si algo es bueno, bello, y es breve y caduco, entonces es dos veces bueno.
Por eso, encontramos cierta belleza en el hecho de que Babylon sea un tipo de cine que está por desaparecer. Lo que cuenta la propia película se ha extrapolado a la realidad. Puede que en unos años se analicen cintas como Babylon como las últimas de una época concreta dentro de la historia del cine. ¿Esto es bueno? ¿Es malo? Digamos que es cambio. La historia del cine es muy breve y tiene poco más de 100 años de trayectoria. Veremos a dónde nos lleva este camino. Pero que el fracaso de Babylon no impida a un director tan superdotado y atrevido como Damien Chazelle a seguir haciendo obras extremas y arriesgadas como esta.
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