En el siglo XVIII no se sabia que el color de la piel estaba determinado por razones geneticas; se creia en cambio que algunas comidas podian afectarlo. En la Caracas de entonces, cada uno tenia su espacio pero siempre hubo valientes que intentaron mejorar, a golpe de trabajo, de ingenio y de ganas. Y demostrar que da igual el color de la piel, lo que nos hace grande esta por dentro y no en el exterior.