Listen

Description

Si se deshiciera nuestra morada terrestre, tenemos de Dios un edificio eterno en los
cielos. Deseamos ser revestidos de nuestra habitación celestial, para que lo mortal
sea absorbido por la vida eterna. Dios nos ha dado al Espíritu como garantía. Procuramos ser agradables al Señor porque compareceremos ante el tribunal de Cristo para que cada uno reciba conforme a lo que haya hecho.