Guido es fotógrafo, aunque podríamos considerarlo un poco más que eso. Su primer interés fue escribir y, aunque se dice lento para esas cosas, lo sigue haciendo. Pero fue en un viaje a Europa donde su primo francés, estudiante de cine, le prestó una cámara y ahí sintió que veía algo más en ese recuadro. De ahí charlamos sobre su formación, por qué no hay que sobrevalorar la espontaneidad, la infancia de su hija y la búsqueda de eso que parece no estar ahí.
Además me regaló su libro así que un lujo.