Oriunda de Concordia, Entre Ríos, Paula vino a estudiar letras y volverse pero... no se volvió. Todo lo contrario, se quedó y se puso a escribir. Bah, dijo que se puso a escribir porque no sabía qué hacer después de recibida. Encontró en la escritura un lugar en el que obsesionarse con las historias y donde, también, recordar. Tiene miedo de sonar infantil en sus cuentos pero, perdón que me meta, está errada.