Todos los mineros sabían que si fundían los minerales en Bolivia no tendrían que pagar a Inglaterra y Estados Unidos por llevarse el mineral y fundirlo. Pero el gobierno no hacía caso y prefería seguir regalando los minerales a los países imperialistas. El precio barato estaba subvencionado por los brazos baratos de los mineros y la vida precaria de sus familias.
El MNR, el Movimiento Nacionalista Revolucionario decepcionó al pueblo pues se había puesto al servicio del Imperialismo. La vida de los mineros no les importaba.