Hechos 1 habla de despedida de Jesús, el cual promete a sus discipulos que les enviaría un Consolador. Este es el Espiritu Santo, que venía para quedarse para formar su Iglesia y hacer morada en cada uno de los creientes.
Hechos 2 habla de el día de Pentecostés: la iglesia, cada miembro, se vuelve templo vivente del Espiritu. En el Antiguo Testamento vemos a figuras que les llena un espíritu de fe, pero este no reside en ellos, sino que esta con ellos. Esa es la gran diferencia que inica en Pentecostés.
Ese día era la fiesta en que los judios recolectaban toda la cosecha y daban gracias a Dios. De la misma forma pasó con los creientes: la semilla (Cristo) se había sembrado, había muert, haciendo nacer una planta que había crecido y ahora era tiempmo de recoger el fruto: la Iglésia.
Pentecostés es un hecho irrepetible, pero el fuego del Espiritu sigue ardiendo cada día dentro de nosotros.