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La Intersección de la Fe y la Historiografía AntiguaEl estudio de los orígenes de Jesús de Nazaret, específicamente los eventos que rodean su anunciación y nacimiento, constituye uno de los campos más complejos y fascinantes de la investigación neotestamentaria. Las narrativas de la infancia presentes en los Evangelios de Mateo y Lucas, no son meras leyendas devocionales surgidas de la piedad popular, sino documentos anclados en una realidad histórica, geográfica y cultural específica del siglo I. En esta lección vamos a desafiar las nociones reduccionistas que clasifican estos relatos como mitología derivada o invención teológica sin base real.Para abordar la realidad histórica de estos eventos es imperativo establecer primero el género literario de los textos en cuestión. Durante gran parte del siglo XX, la crítica bíblica estuvo dominada por paradigmas que veían a los Evangelios como kerygma (proclamación) divorciado de la historia, o como mitología helenística superpuesta a un maestro judío. Sin embargo, el consenso académico actual, respaldado por eruditos como Richard Bauckham, Craig Keener y Michael Licona, clasifica a los Evangelios canónicos como bioi (biografías antiguas grecorromanas).1 A diferencia de la historiografía moderna post-ilustración, que a menudo busca una precisión cronológica absoluta y una neutralidad desapegada (un ideal en sí mismo inalcanzable), el bios antiguo se centraba en revelar el carácter (ethos) del sujeto a través de sus palabras y acciones, permitiendo cierta flexibilidad en la disposición temática del material para resaltar verdades teológicas y morales, pero siempre dentro de los límites de la veracidad histórica aceptada por la audiencia.2Esta distinción es crucial. Clasificar los Evangelios como bioi implica que los autores tenían la intención de escribir historia, no ficción histórica ni mitología pura. Richard Bauckham, en su libro Jesus and the Eyewitnesses, argumenta contundentemente que estas biografías se basaban en la tradición oral de testigos presenciales ("desde el principio"), lo que otorga a los relatos de la infancia una base testimonial que a menudo se subestima.1 En el caso de las narrativas de la infancia, donde los testigos públicos del ministerio de Jesús no estaban presentes, la tradición apunta necesariamente a las fuentes familiares íntimas: María para el relato de Lucas y el círculo de José o sus herederos legales para el de Mateo.La lección de hoy se estructura en ejes fundamentales que abarcan la totalidad del debate moderno sobre la Navidad: el análisis literario y teológico de las narrativas de Mateo y Lucas; la defensa apologética de la concepción virginal frente a las teorías de sincretismo pagano (Osiris/Mithras/Horus), utilizando los trabajos de Darrell Bock y Mary Jo Sharp; el examen exhaustivo del contexto geopolítico y físico (el censo de Quirino, la geografía del viaje de Nazaret a Belén); y la resolución de las complejidades genealógicas. Al entrelazar la evidencia textual interna con datos externos de la arqueología y la historia romana, se demuestra que la "historia del nacimiento de Jesús" es teológicamente rica precisamente porque está históricamente arraigada. No se trata de una elección entre historia y teología, sino de comprender cómo la teología de la encarnación emerge de los hechos históricos de un nacimiento singular en los márgenes del Imperio Romano.