La mejor resolución es no tener ninguna.
La satisfacción con la vida, la felicidad, parece vivir en una montaña rusa inescapable. Algo no nos gusta de nuestras vidas y lo identificamos como la fuente de nuestra insatisfacción y procedemos a cambiarlo con la esperanza de llegar a la felicidad. Después del cambio, por un instante, parece ser que lo lograste; pero no pasan más que pal de meses, horas o minutos - depende de la magnitud del cambio - y volvemos a la insatisfacción. En ese momento volvemos a identificar qué es lo que menos nos gusta y hacemos el proceso nuevamente. Cayendo en la trampa de una rueda. El proceso de resoluciones anuales es una manifestación de esa rueda. Este es el año! nos decimos. Como si tu situación en Dic 31 no era el sueño del Dic del año anterior.
Esa es la rueda que quiero retar. Que la satisfacción es alcanzable al no atarse a las emociones. No permitir que las emociones y pensamientos decidan si estás bien o mal. Los pensamientos y emociones están diseñados, por el proceso evolutivo, para meterte en la montaña rusa. Es un sistema útil en el ambiente de supervivencia en el que vivían nuestros ancestros. Evolucionamos para sobrevivir, no para ser feliz.
En esta conversación abundo como yo pienso sobre este tema y las ideas, técnicas y libro que ma han ayudado a entenderlo.
El libro que menciono: Why Buddhism is True