Levántense durante la noche y clamen. Desahoguen el corazón como agua delante del Señor. Levanten a él sus manos en oración. Lamentaciones 2.19
REFLEXION: Pidámosle a Dios que abra nuestros ojos, destape nuestros oídos y sensibilice nuestro corazón para que podamos escuchar más nítidamente la voz de nuestro amado Rey y Señor, que todo el día nos llama para encontrarnos con Él.