Luego me postré hasta el suelo delante del Señor y estuve allí otros cuarenta días y cuarenta noches. No comí pan ni bebí agua, debido al pecado tan grande que ustedes habían cometido al hacer lo que el Señor odiaba, con lo cual provocaron su enojo. Deuteronomio 9.18
REFLEXION: La misericordia de Dios hacia el pecador es tan inconmensurable, como Su amor y la infinita paciencia que demuestra hacia sus hijos, hacia ti y hacia mí.