Pero ustedes, queridos amigos, deben edificarse unos a otros en su más santísima fe, orar en el poder del Espíritu Santo y esperar la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, quien les dará vida eterna. De esta manera, se mantendrán seguros en el amor de Dios. Judas 20-21
REFLEXION: Esperemos en el Señor. Y en Su palabra tengamos nuestra esperanza. Que nuestra alma espere al Señor Más que a la misma salida del sol cada mañana