A esta hija, le toco responsabilizarse de sus emociones para no ser víctima de sus propias heridas pasadas. Su madre, en medio de una depresión, fue cayendo poco a poco en el abrazo de la tristeza, y ella, en su afán de salvarla, se fue sintiendo cada día más impotente de no poder rescatarla. Esta carta les dio a ambas el entendimiento y la libertad, que tanto necesitaban.
Historia anónima
Producción y narración : Sixta Morel