Antes de planificar y estructurar nuestro discurso, debemos resolver las siguientes interrogantes:
Poner a tu audiencia en primer lugar es elemental, por cuánto es para ellos que estás hablando.
Debes enfocarte en resolver sus inquietudes, dudas y posibles objeciones, con argumentos sólidos y contundentes.
Mantén presente cuál es tu objetivo, el llamado a la acción que debe quedar en la mente del auditorio.
Habla con convicción, recuerda que nada convence más que tu propia actitud.
Y no olvides sonreír, es la llave ideal para abrir los corazones de tu público...
PD: Escucha los episodios anteriores donde analizamos temas muy interesantes y necesarios.
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