Después de tanto sufrimiento, los esclavos hebreos presenciarían la gran obra salvadora de Dios en el Antiguo Testamento. El juicio de Dios sobre Egipto y el faraón. Fueron los propios hechiceros del faraón que reconocieron que todo esto que sucedió fue el dedo de Dios. Pero también aprendemos que no fue solamente el faraón que sufrió el juicio de Dios. Así también nuestro Señor sufrió la ira divina en nuestro lugar.
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