David Golden: Jesús nos enseña que el mandamiento más importante es amar a Dios y amar a las personas (Mt. 22:34–40). El amor verdadero se demuestra con misericordia, como el Buen Samaritano, al acercarnos, dar de nuestro tiempo, recursos y permitir que el Espíritu Santo traiga sanidad y restauración (Lc. 10:25–37). Amar al prójimo es no juzgar, sino ver a cada persona como alguien digno de la gracia de Dios, recordando que lo que Él ha limpiado, no debemos llamarlo común (Hch. 10:15).