En el mundo de los negocios, hay fantasmas que nunca mueren.En las últimas semanas, los titulares han resucitado un nombre que creíamosenterrado. El gigante fotográfico, Kodak, ha emitido una de lasdeclaraciones más aterradoras que una empresa puede hacer: "dudasustancial" sobre su capacidad para continuar operando. Es la últimaadvertencia de que la compañía podría, de hecho, desaparecer para siempre.