Entre los más famosos muros de la historia, el del emperador Adriano marcó límites pero además el fin de una era. El Imperio Romano había dejado de expandirse y lo importante era establecer líneas visibles y reglas claras para asegurar una convivencia pacífica con los vecinos. El muro de Adriano se convirtió en la tarea perfecta para mantener activos y en forma a los soldados que hasta entonces habían salido a conquistar nuevos territorios