El robusto dinamismo de la actividad económica global presenta ventajas y desafíos. Por un lado, permite que el consumo mantenga su vigor y respalde los balances de las empresas; por otro lado, establece un umbral superior para la inflación, obligando a la Fed a seguir incrementando las tasas con el riesgo de una caída abrupta de la actividad. Esta última consideración pareció predominar en la semana pasada, durante la cual los mercados globales operaron a la baja. Dado el deterioro en el escenario global, la caída libre de las reservas internacionales y la ausencia de novedades respecto al acuerdo con el FMI, el mercado local interrumpió el rally alcista de los últimos dos meses y registró pérdidas en bonos y acciones.
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