El último dato de empleo de enero de EE.UU. dejó mareado al mercado. Marcó que la baja tasa de desocupación es un muro para continuar con el proceso de desinflación por lo que la baja de tasas de interés deberá esperar. El dato de inflación de mañana, que se espera que sea el más alto desde junio del año pasado, será un buen test para recalibrar las expectativas. En el plano local, la falta de dólares profundiza la caída de reservas internacionales y parece ser más urgente que el sobrante de pesos. Este faltante pone en riesgo la pax cambiaria mientras la inflación se acelera y la actividad cae. Un mal combo para el gobierno que no logra anclar expectativas.
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