Desapegarse es aprender tener suficiente discernimiento para saber con quién vale la pena fomentar una relación sana y de quienes debemos soltarnos emocionalmente y limitarnos a lo mínimo. Requiere conocernos a nosotros mismos y darnos cuenta de qué cosas y quienes nos aportan y qué y quienes nos drenan.