Hay un común denominador para llegar a entender que la verdad no todo lo que creemos toca: cuando algo empieza a interferir con nuestra salud y nuestra sensación de paz y de bienestar. A veces, nos damos cuenta medianamente a tiempo. Otras lamentablemente es cuando el cuerpo o la mente ya muestran los efectos nocivos de nuestra hiper exigencia. El tema es que en realidad, no todo nos toca.