Vivimos en un constante diálogo interno de juicio: cuando alguien dice algo, de inmediato en nuestra mente lo juzgamos: ¿Por qué diría algo así? O vemos que a alguien se le cae algo o llega tarde y de una en la mente emitimos juicios como: mucho despistado. Pero la verdad es que no es así de simple o inocente. HOY vamos a hablar de lo que realmente implican nuestros juicios, por qué lo hacemos, y qué podemos hacer para pararlo, porque al final, el resultado de juzgar pocas veces deja algo bueno.