Al sobre exigirnos y al caer en lo forzado de la perfección, lo que estamos haciendo con nosotros mismos, es el equivalente a conectar las luces del arbolito de navidad a una planta nuclear.. Sin un regulador que ayude a administrar la cantidad de energía, lo que hacemos es colapsar nuestro sistema por la descarga. Hay que poner el regulador entonces, y eso equivale a cuidarnos y ponernos primero a nosotros mismos, a decirnos "Si, me quiero".