Hay un punto en la vida, en donde perdemos la espontaneidad y libertad de la infancia y empezamos a preocuparnos mucho por lo que los demás piensan de nosotros. Nos pasa a todos, y en cada quien se manifiesta de manera diferente, pero esto nos pasa a todos. Entramos a una era en la cual la validación es fundamental. Queremos encajar, ser reconocidos o como mínimo pasar de agache. Nos preocupa mucho lo que los demás piensen de nosotros. Pero después de analizar y experimentar MUCHAS cosas en mi vida, me he ido dando cuenta que en verdad, nadie vive tan pendiente de nosotros. Que en realidad a nadie le importa.