Estamos convencidos de que los hijos son un reflejo de los padres. Les contamos cómo creamos la felicidad en Abigail para que con una sonrisa y buena actitud esté preparada para el terrible mundo que le espera. Todos los padres queremos lo mejor para nuestros hijos, pero no todos están dispuestos a darles lo mejor de sí, la invitación es a aprender a hacerlo y que se vuelva un hábito.