Era una noche tranquila en la ciudad cuando sonó la alarma en la estación de bomberos. Los valientes hombres y mujeres del equipo de bomberos se apresuraron a ponerse sus trajes ignífugos y subieron a los camiones rojos brillantes. Una enorme columna de humo se elevaba hacia el cielo, indicando que un incendio estaba devorando un edificio cercano.