Montevideo muestra resultados alarmantes, cada vez más sucia, más deteriorada y con espacios públicos abandonados. Barrios enteros reflejan la falta de gestión y mantenimiento.
El tránsito sigue siendo un problema crónico: circular es difícil, estacionar es casi imposible y las decisiones parecen no considerar el costo que esto tiene para la gente.
La Intendencia no está cumpliendo con sus funciones básicas. Lo que Montevideo necesita con urgencia es un plan serio de inversión y gestión para volver a ser una ciudad vivible.