Vivimos en dualidad.
Todo en este mundo es dualidad.
Al mayor mal se le contrapone el mayor bien.
El mayor dolor contrasta con el mayor placer.
Vivimos en dualidad. Así de sencillo.
Es una decisión sencilla, vivir fuera de ella.
El problema es que no la escapamos.
En la misma dualidad crece el odio y el amor.
Nos ciegan ambos, lo admito.
Por más poemas y baladas que prediquen amor,
no podemos negar las balas hechas palabras que dañan el corazón...