El amado Hijo salió de la eternidad a la historia para ser el punto de encuentro, punto de unión, la conexión entre la Trinidad por un lado y la humanidad por el otro. El Hijo se convirtió en humano para ser el lugar donde la vida de la Trinidad se cruza y fluye hacia la existencia humana, y la existencia humana se incorpora a la vida de la Trinidad, ahora y para siempre. Jesús llegó a ser el mediador, aquel en quien lo divino y lo humano se encuentran y comparten la vida.