En nuestro contexto obedecer implica, en diverso grado la subordinación de la voluntad a una autoridad, el acatamiento de una instrucción, el cumplimiento de una demanda o la abstención de algo que se prohíbe.
Nuestra comprensión de la palabra obedecer plantea un problema, puesto que antes de que obedezcamos, por lo general pasamos un proceso de tres partes:
a. Escuchamos lo que Dios dice
b. Evaluamos la indicación basándonos en nuestro razonamiento y
c. Elegimos obedecer, basándonos en nuestra evaluación.
En otras palabras. Comprende primero y obedece después...
Pero Dios no nos da instrucciones para que podamos entenderlo, Él nos da instrucciones para que podamos vivir una buena vida. Proverbios 10:17