La positiva evolución de las bolsas mundiales ha acentuado la tendencia de las últimas décadas a que el valor de los activos financieros sea cada vez más grande respecto a los flujos de renta (como los ingresos de los hogares o el PIB), lo que ayuda a explicar muchas de las recientes dinámicas socioeconómicas y en la efectividad de las políticas monetarias y fiscales.