Alma y Espíritu
Había dos palabras en hebreo que carecían de equivalente en griego (en aquella época, el Koiné era el dialecto en boga): rúaj (espíritu y en género femenino) y néfesh (alma, masculino). Ambas fueron traducidas como psyjé, la que asimismo fue usada para traducir del hebreo hacia el griego una tercera palabra, la palabra "mente", por lo cual psyje vinieron a significar, indistintamente, "mente", "espíritu" y "alma".
Rúaj fue la palabra usada en los textos originales para describir algo que es inmortal y etéreo, contrariamente a néfesh que se refería a algo material, físico, que podía ser tocado, comido y ciertamente no inmortal. En algunas versiones bíblicas modernas, muy debatidas dentro de sus respectivas comunidades, sus revisores han corregido a partir de 1960 estas discrepancias -cambiando el término alma por el de "persona" o "ser"- aunque han sobrevivido errores como sucede en las versiones revisadas de la traducción conocida como Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera, donde Pablo hace una cita bíblica (usando el término que venía en la Septuaginta) que si usted la sigue, no corresponde a la letra del versículo citado en esa misma Biblia.