"Y
Hashem habló a Moisés diciendo: 'Habla a toda la congregación de los hijos de
Israel y diles: Seréis santos, porque yo, Hashem, vuestro Elohim, soy
Santo" (Vaikrá 19:1-2). Rabí Elazar comenzó la discusión: "No
seáis como el caballo o el mulo, que no tienen entendimiento..." (Tehilim
32:9). Cuántas veces la Torá atestiguó a la gente, cuántas veces alzó su
voz en todas direcciones para despertarlos, pero todos yacían dormidos, sin
darse cuenta de sus pecados. No miran ni prestan atención al momento en
que se levantarán para afrontar el día del Juicio celestial. En este
momento, el Rey Celestial les exigirá la vergüenza de la Torá que clamó contra
ellos y, sin embargo, ni siquiera volvieron su rostro hacia ella. Todos se
encuentran totalmente defectuosos ya que desconocen la Fe del Rey
Celestial. ¡Ay de ellos y ay de sus almas!