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Parashah 9: Vayeshev (El continuó viviendo)

Génesis 37:1 –40:23

Siendo Yosef de diecisiete años informaba a su padre sobre la mala fama de sus hermanos. Yaäqov lo amaba más que a sus otros hijos, y le hizo una túnica de colores, por lo que sus hermanos lo aborrecían. Yosef tuvo dos sueños que contó a su padre y sus hermanos, quienes tuvieron envidia de él, pero su padre meditaba en ello. Los hermanos de Yosef fueron a apacentar las ovejas a Shejem, y su padre lo envió a ver cómo estaban ellos y las ovejas. Cuando ellos le vieron, conspiraron para matarle; Reuven intercede para que no lo maten, y en lugar de ello le echen en una cisterna, lo cual hicieron. Yosef fue vendido a unos ismaelitas; sus hermanos tiñen de sangre su túnica y se la llevaron a su padre, quien creyó que su hijo había muerto, razón por la que guardó luto muchos días. Yosef fue vendido a Potifar, un oficial de Far’öh.

Yehudah se apartó de sus hermanos y tomó a una mujer llamada Sua, con quien tuvo tres hijos llamados Er, Onan y Shelah. A Er le fue dada Tamar como mujer, pero por su maldad El Todopoderoso le quitó la vida; Yehudah le dice a Onan que se llegue a Tamar para dar descendencia a su hermano, pero Onan no lo quiso así, de tal manera que también le fue quitada la vida. Yehudah le dice a Tamar que espere a que crezca Shelah; Tamar se va a vivir con su padre.

Como Shela no le fue dado a Tamar, ésta se viste de tal forma que Yehudah la ve y cree que es una ramera; ambos acuerdan que él le entregue un cabrito y varios de sus objetos por llegarse a ella, lo cual se llevó a cabo; al volver Yehudah al sitio donde vio a Tamar no la vio, pero meses después le fue dado aviso de que Tamar había fornicado, por lo que él dice que sea quemada. Antes de que esto suceda ella le envía a Yehudah sus objetos para que los revise; él reconoce entonces que Tamar es más justa que él, por no haberle sido dado su hijo Shela. Tamar tuvo dos hijos, Perets y Zaraj.

Yosef fue próspero en la casa de Potifar y halló gracia en sus ojos, pues le fue entregado todo en su poder. La esposa de Potifar le insistió a Yosef que durmiera con ella, pero éste no lo hizo; más bien cuando ella lo asió por su ropa, él se la dejó y huyó; ella dice después que Yosef quiso deshonrarla, y por ello es puesto en la cárcel, donde también halló gracia y fue puesto al cuidado de todos los presos.

El panadero y el copero de Far’öh cometieron delito contra él y por ello fueron puestos presos; los dos tuvieron cada uno un sueño, pero estaban tristes por no haber quien les diera su interpretación. Yosef les dice que El Shadai les interpretará sus sueños; ellos se los cuentan a Yosef y éste los interpreta: Al copero lo restituirán en su puesto después de tres días, pero al panadero lo colgarán, también después de tres días. Yosef le dice al copero que se acuerde de él cuando esté fuera y haga misericordia de él, pero el copero olvidó esto después de salir de la cárcel.